Opinión: Equilibrar los sistemas heredados y la innovación

Alex Sanchez, Lead Business IT Infrastructure Expert y Embajador de Tecnología de MobilityPlaza 2026, analiza el desafío de mantener operativos los sistemas heredados sin renunciar a la innovación.

En el mundo de TI existe un viejo dicho: “Si funciona, no lo toques”. Aunque esta filosofía suele tener sentido en el desarrollo y la operación de software, también puede tener una consecuencia no deseada: la acumulación progresiva de deuda técnica.

En todos los sectores, las organizaciones continúan dependiendo de sistemas heredados (legacy systems), es decir, hardware, software e infraestructuras obsoletas que siguen siendo fundamentales para las operaciones diarias. A pesar de su antigüedad, estos sistemas suelen estar en el núcleo de procesos críticos y albergan décadas de conocimiento empresarial. Las investigaciones indican que cerca de un tercio del entorno tecnológico de una organización puede considerarse heredado y que estos sistemas consumen entre el 60% y el 80% de los presupuestos de TI.

El sector de la movilidad y el retail de combustibles no es una excepción.

Cuando los clientes visitan una estación de servicio moderna, encuentran innovaciones como terminales de pago de autoservicio, aplicaciones móviles, programas digitales de fidelización y cajas automáticas. Estas tecnologías transmiten una imagen altamente moderna. Sin embargo, detrás de esa experiencia, muchas organizaciones siguen dependiendo de sistemas antiguos ocultos bajo tierra, en salas técnicas o funcionando discretamente en centros de datos y servidores corporativos. El cliente rara vez los ve, pero siguen siendo esenciales para la continuidad del negocio.

¿Qué define a un sistema heredado?

Los sistemas heredados suelen compartir características comunes: operan sobre plataformas obsoletas, a menudo desarrolladas en lenguajes antiguos como COBOL, que todavía impulsa muchos sistemas bancarios centrales. Cada vez son más costosos de mantener, dependen de un número cada vez menor de especialistas, reciben un soporte limitado por parte de los proveedores y tienen dificultades para adaptarse a las nuevas necesidades empresariales. Aunque continúan cumpliendo su función original, esa funcionalidad resulta cada vez más costosa a medida que las organizaciones avanzan en su modernización.

Los desafíos de la tecnología heredada

1. Costes crecientes de mantenimiento. A medida que la tecnología envejece, mantenerla resulta más caro. Las piezas de repuesto son difíciles de conseguir, la experiencia técnica es escasa y las integraciones requieren soluciones cada vez más complejas.

2. Vulnerabilidades de seguridad. Los sistemas heredados suelen carecer de las capacidades de seguridad modernas. A medida que se descubren nuevas vulnerabilidades, las empresas deben proteger plataformas que nunca fueron diseñadas para enfrentarse a las amenazas actuales. Aplicar actualizaciones de seguridad puede ser costoso, complicado o incluso imposible.

3. Limitaciones de rendimiento. Las necesidades del negocio evolucionan más rápido que las plataformas heredadas. Sistemas diseñados para otra época a menudo tienen dificultades para soportar cargas de trabajo modernas, expectativas cambiantes de los clientes y necesidades de datos en tiempo real.

4. Problemas de integración. La innovación depende de la conectividad. Sin embargo, muchos sistemas heredados fueron diseñados antes de la aparición de las API, la nube y los ecosistemas digitales. Integrarlos con soluciones modernas puede convertirse en un obstáculo significativo.

La realidad: los sistemas heredados no van a desaparecer

La modernización no es una tarea sencilla. Muchas de estas plataformas soportan funciones críticas para el negocio. La documentación puede estar incompleta, el conocimiento institucional puede haberse perdido y los riesgos asociados a su reemplazo pueden ser considerables. Transformar un sistema esencial requiere planificación cuidadosa, inversiones significativas y un conocimiento profundo de las dependencias operativas.

La realidad es que toda organización convive con algún grado de tecnología heredada. La verdadera cuestión no es si estos sistemas existirán, sino cómo seguir innovando mientras se gestionan de forma eficaz.

Planificación estratégica: modernizar con propósito

El primer paso para lograr ese equilibrio es contar con una estrategia estructurada de modernización. No todos los sistemas heredados necesitan ser reemplazados de inmediato, ni todas las plataformas antiguas representan un riesgo empresarial.

Un enfoque práctico comienza identificando los sistemas que pueden considerarse heredados y evaluándolos según su riesgo para el negocio, coste, exposición a riesgos de seguridad y valor estratégico. A partir de ahí, las organizaciones pueden definir objetivos claros de retirada y planes de modernización, ejecutar reemplazos o transformaciones de forma controlada y validar los resultados mediante pruebas rigurosas y aceptación por parte del negocio.

Aunque el marco sea claro, la ejecución sigue siendo compleja, ya que los entornos heredados suelen acumular décadas de integraciones..

Aprendiendo de la naturaleza: el patrón Strangler Fig

Curiosamente, uno de los enfoques de modernización más efectivos se inspira en la naturaleza.

Microsoft Azure describe el patrón Strangler Fig, denominado así por la higuera estranguladora tropical. Esta planta comienza su vida como una semilla depositada sobre otro árbol por aves o monos. A medida que crece, rodea gradualmente al árbol huésped hasta reemplazarlo por completo.

El mismo principio puede aplicarse a la modernización tecnológica.

En lugar de sustituir un sistema heredado mediante un único proyecto de alto riesgo, se introducen nuevas capacidades gradualmente alrededor de la plataforma existente. Con el tiempo, las funcionalidades se migran una a una hasta que el sistema antiguo puede retirarse de forma segura.

Este enfoque reduce el riesgo operativo, distribuye la inversión a lo largo del tiempo y permite seguir innovando sin comprometer la continuidad del negocio.

De la banda magnética al chip

Durante años, las tarjetas con banda magnética han representado una vulnerabilidad de seguridad conocida dentro de los ecosistemas de movilidad. A medida que evolucionan los métodos de fraude, resulta cada vez más difícil justificar el uso exclusivo de esta tecnología.

Una solución práctica consiste en introducir nuevas tarjetas con doble interfaz, compatibles tanto con la banda magnética como con la tecnología de chip. Este enfoque refleja claramente el patrón Strangler Fig: las tecnologías heredadas y modernas coexisten durante un período de transición controlada, permitiendo a las organizaciones modernizarse al ritmo que exigen sus prioridades empresariales.

La estrategia ofrece ventajas claras. Las nuevas tarjetas pueden emitirse gradualmente sin interrumpir las operaciones, mientras que los sistemas centrales procesan simultáneamente transacciones realizadas con banda magnética y chip. Paralelamente, la actualización de dispositivos e infraestructuras puede realizarse en fases, alineándose con objetivos operativos, financieros y comerciales.

Más allá de la modernización: crear una cultura de innovación

La planificación estratégica y la modernización gradual son esenciales, pero no suficientes para garantizar el éxito a largo plazo. Sustituir tecnología obsoleta resuelve los desafíos actuales; innovar prepara a las organizaciones para las oportunidades futuras.

Las empresas que se limitan a mantener y actualizar sistemas existentes corren el riesgo de convertirse en expertas en gestionar el pasado. Para evitarlo, la innovación debe formar parte permanente y visible de la agenda corporativa, con inversiones dedicadas a la experimentación, nuevos modelos de negocio y tecnologías emergentes, incluso mientras se mantienen operativos los sistemas actuales.

Precisamente por ello, los sistemas heredados merecen una visión distinta a la de un simple obstáculo. También constituyen los cimientos sobre los que se construyeron muchas organizaciones. El objetivo nunca ha sido eliminarlos de la noche a la mañana, sino gestionarlos de forma inteligente mediante planificación estratégica, enfoques graduales como el patrón Strangler Fig y un compromiso real con el futuro.

Las compañías que triunfarán mañana no serán aquellas que únicamente mantengan funcionando los sistemas heredados, ni las que persigan la innovación a cualquier precio. Serán las que dominen el arte de hacer ambas cosas al mismo tiempo.