Por qué el reciclaje de baterías es clave para el futuro de los VEs

Un nuevo informe de la AIE arroja luz sobre cómo afecta la creciente demanda de vehículos eléctricos a las emisiones de la cadena de suministro de baterías y explora formas de mejorar la sostenibilidad en todo el proceso.

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Un reciente estudio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) destaca que las baterías se encuentran entre las tecnologías energéticas de más rápido crecimiento en el mundo, impulsadas por el creciente papel de los vehículos eléctricos (VE). Con una previsión de aumento de la demanda de 4,5 veces para 2030 y de más de siete veces para 2035, la agencia puso en evidencia el auge de las emisiones relacionadas con las baterías.

En su reciente informe Sostenibilidad de la Cadena de Suministro de Baterías para VE, la AIE subraya la necesidad de reducir las emisiones derivadas de la producción de baterías y el procesamiento de minerales a medida que aumenta la fabricación. La agencia señala estrategias clave para abordar este reto, como la electrificación de los procesos de producción, el aumento de la densidad energética y el uso de materiales reciclados.

El crecimiento de la demanda de baterías está impulsado principalmente por la expansión del mercado de VEs, que actualmente representa casi el 90% de la demanda total. Aunque China sigue siendo el actor dominante en la producción de baterías, se espera que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (EMDE) desempeñen un papel más significativo, alcanzando el 10% de la demanda mundial en 2030, frente al 3% en 2023. Mientras tanto, las inversiones en Norteamérica y Europa están ayudando a diversificar las cadenas de suministro.

Además, el auge de los VEs de segunda mano representa una oportunidad para ampliar la movilidad eléctrica en estos países. Sin embargo, la cooperación internacional es crucial para garantizar una gestión adecuada del final de la vida útil de estos vehículos y sus baterías. Las políticas que incentivan el comercio responsable, mejoran las tasas de recogida y apoyan la infraestructura de reciclaje en los mercados en desarrollo serán esenciales para construir una cadena de suministro más sostenible y resiliente.

Durante la próxima década, el creciente número de baterías de VE al final de su vida útil supondrá una oportunidad para recuperar minerales esenciales, reduciendo la dependencia de nuevas explotaciones mineras. El reciclaje se perfila como una estrategia de sostenibilidad clave, con el potencial de reducir la demanda de litio y níquel en un 25% y la de cobalto en un 40% para 2050. Para lograrlo, es necesario aumentar la capacidad de reciclaje mediante nuevas instalaciones y mayores índices de recogida de baterías al final de su vida útil.

Los gobiernos han estado aplicando políticas para mejorar la sostenibilidad de las baterías y así promover la circularidad. El Reglamento sobre baterías de la UE, introducido en 2023, impone mayores cuotas de reciclado y niveles mínimos de materiales reciclados en las baterías nuevas. Por ejemplo, para 2031, las baterías de VEs vendidos en la Unión Europea deberán contener al menos un 16% de cobalto reciclado y un 6% de litio y níquel reciclados.

Además, iniciativas como el Pasaporte Global de Baterías pretenden mejorar la transparencia y la trazabilidad en toda la cadena de suministro. Al proporcionar datos exhaustivos sobre el origen de las baterías, el rendimiento ESG (medioambiental, social y de gobernanza) y las emisiones del ciclo de vida, estos esfuerzos apoyan el abastecimiento responsable y facilitan la reutilización y el reciclaje de las baterías.