Australia destina $720 millones para la producción de biocombustibles
El programa de diez años Cleaner Fuels Program apoyará la producción nacional de diésel renovable y SAF.
El gobierno de Anthony Albanese comprometió 1,100 millones de dólares australianos (US$720 millones) para desarrollar una industria nacional de combustibles líquidos bajos en carbono, enmarcando la iniciativa como una forma de reducir emisiones, mejorar la seguridad energética y generar empleos en las regiones de Australia.
El programa de diez años, llamado Cleaner Fuels Program, respaldará la producción local de diésel renovable y combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés), ambos capaces de sustituir los combustibles fósiles en motores existentes. Se espera que la primera producción a gran escala comience en 2029.
Actualmente, Australia exporta casi 4,000 millones de dólares australianos (US$2.6 mil millones) en materias primas como canola y sebo, que podrían refinarse localmente. La Clean Energy Finance Corporation (CEFC) estima que una industria nacional madura podría alcanzar un valor de 36,000 millones de dólares australianos (US$23.7 mil millones) para 2050. También proyecta que el cambio a combustibles más limpios podría evitar alrededor de 230 millones de toneladas de emisiones hacia mediados de siglo, lo que equivale a las emisiones anuales de 86 millones de automóviles.
El tesorero Jim Chalmers señaló que la inversión no solo responde al cambio climático, sino también a la transformación económica. “Esta es una inversión inicial para desarrollar una industria completamente nueva en Australia”, afirmó. “Desde la granja hasta la refinería, desde la producción primaria hasta el procesamiento, esto creará más empleos y más oportunidades para los trabajadores y las empresas australianas”.
El ministro de Clima y Energía, Chris Bowen, destacó que la producción local ofrece una vía para reducir emisiones en sectores donde la electrificación sigue siendo difícil, como la aviación, el transporte marítimo y la construcción pesada. La ministra de Agricultura, Julie Collins, aseguró que la medida abrirá nuevos mercados para los agricultores y fortalecerá las economías regionales, mientras que el ministro interino de Infraestructura, Murray Watt, subrayó el potencial de crecimiento del empleo en transporte y logística.