La demanda europea de GNL impulsa competencia por nuevos suministros

Los países europeos importaron 121 millones de toneladas de GNL en 2022, un aumento del 60% en comparación con 2021.

La creciente necesidad europea de gas natural licuado (GNL) parece que intensificará la competencia con Asia por el limitado nuevo suministro disponible en los próximos dos años y podría dominar el comercio de GNL a largo plazo, según el informe Shell's LNG Outlook 2023.

Los países europeos, incluido el Reino Unido, importaron 121 millones de toneladas de GNL en 2022, un aumento del 60% en comparación con 2021, lo que les permitió soportar un desplome de las importaciones rusas de gas por gasoducto tras su invasión de Ucrania. Una caída de 15 millones de toneladas en las importaciones chinas, combinada con la reducción de las importaciones de los compradores del sur de Asia, ayudó a los países europeos a asegurarse suficiente gas y evitar la escasez. El rápido aumento del apetito europeo por el GNL elevó los precios a máximos históricos y generó volatilidad en los mercados energéticos de todo el mundo.

Con la reducción del gas ruso por gasoducto, el GNL se está convirtiendo en un pilar cada vez más importante de la seguridad energética europea, apoyado por el rápido desarrollo de nuevas terminales de regasificación en el noroeste de Europa, según Shell. Por el contrario, China está pasando de ser un mercado de importación en rápido crecimiento a desempeñar un papel más flexible con una mayor capacidad para equilibrar el mercado mundial de GNL.

"La guerra de Ucrania ha tenido repercusiones de gran alcance en la seguridad energética de todo el mundo y ha provocado cambios estructurales en el mercado que probablemente afectarán a la industria mundial del GNL a largo plazo", declaró Steve Hill, vicepresidente ejecutivo de Marketing Energético de Shell.

En 2022, la demanda europea de GNL obligó a otros compradores a reducir sus importaciones y cambiar a otros combustibles, generando más emisiones. Los altos precios mundiales del GNL provocaron un descenso de las importaciones de GNL en el sur de Asia, donde Pakistán y Bangladesh importaron más fuelóleo para minimizar la escasez de suministro eléctrico y la India utilizó más carbón.