Adoptar la circularidad en la estación
Aunque la sostenibilidad suele centrarse en la eficiencia y la conservación de los recursos, la economía circular va un paso más allá al hacer hincapié en el reciclaje y la reutilización continua de los materiales para prolongar su vida útil y minimizar los residuos. Exploramos cómo el sector está abordando estos principios y cómo pueden las estaciones de servicio amplificar aún más su impacto desarrollando un ecosistema circular integral.
En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave en el sector de la venta de combustible a nivel mundial. Más allá del auge de los combustibles alternativos, la creciente concientización medioambiental entre los consumidores y la expansión de las agendas de sostenibilidad global empujaron a minoristas a reevaluar su impacto operativo. A medida que los objetivos de descarbonización adquieren protagonismo, el sector adopta cada vez más iniciativas ecológicas para reducir su huella de carbono e impulsar un cambio a largo plazo.
Este cambio ha aumentado el conocimiento sobre el potencial de la economía circular, que se centra en la reducción de residuos, la reutilización de materiales y la regeneración de recursos para crear sistemas más sostenibles. Estas estrategias son muy prometedoras, teniendo en cuenta que, según el informe de Deloitte The Circularity Gap Report 2023, solo el 7,2 % de los materiales usados se reutilizan en la economía. Además, la adopción de este enfoque podría tener un profundo impacto social, ya que la Organización Internacional del Trabajo estima que podrían crearse 24 millones de puestos de trabajo en todo el mundo mediante la transición a una economía verde.
El creciente papel de la circularidad en las estaciones de servicio
La colaboración es un motor clave de la sostenibilidad en el sector y la base para construir un ecosistema circular. Ya sea para reducir los residuos alimentarios, promover los utensilios reutilizables, impulsar los recibos digitales o reciclar los pozos del café, asociarse con las organizaciones adecuadas permite a ambas partes crear sinergias que fomentan ciclos virtuosos. Este modelo se ha reproducido en todo el mundo, sirviendo de punto de partida para que empresas de todos los tamaños desarrollen sus propias estrategias circulares.
Las operaciones a mayor escala brindan mayores oportunidades, lo que permite a marcas líderes de todo el mundo dar un paso más allá en la circularidad desarrollando sus propias soluciones en lugar de depender únicamente de asociaciones. Por ejemplo, YPF desarrolló su propia solución Y-Algae, un sistema de microalgas que recicla CO₂ en oxígeno y biomasa. La instalación de paneles solares es otra tendencia adoptada por marcas líderes de todo el mundo con recursos para invertir en soluciones de tan alto coste, ya que esta estrategia suele conllevar gastos adicionales, como sistemas de baterías y tecnología de almacenamiento de energía.
Otro enfoque eficaz consiste en diseñar locales que adopten la sostenibilidad desde el principio. Este concepto es especialmente frecuente en las estaciones de recarga de vehículos eléctricos (VE), en gran parte debido a su integración del suministro de energía limpia o al uso de materiales de construcción sostenibles. Sin embargo, las estaciones de servicio tradicionales también pueden adoptar este concepto, como ejemplifica Helios House, un emplazamiento de la marca bp en Los Ángeles. Al combinar materiales reciclados para la construcción, paneles solares y sistemas de eficiencia energética, este renovado emplazamiento sitúa la circularidad en su centro.
A pesar de los continuos avances, las iniciativas de economía circular no siempre ofrecen los resultados deseados en todas las operaciones. Uno de los principales retos es la importante inversión necesaria para desarrollar asociaciones o implantar soluciones de vanguardia, dando prioridad a la transformación a largo plazo frente a los beneficios inmediatos. Pero no todas las asociaciones son perfectas para todos los minoristas o establecimientos. El éxito depende de la eficacia de la implementación y de la adopción por parte del cliente, dos factores que pueden verse alterados por los problemas de la cadena de suministro, ya que la integración de nuevos procesos y logística suele introducir complejidades imprevistas.
En definitiva, esto afecta a un aspecto crítico de cualquier estrategia circular: el seguimiento y la comunicación del progreso. A medida que el ecosistema se vuelve más intrincado, el seguimiento de su impacto y la garantía de transparencia resultan cada vez más difíciles. Esto subraya una realidad clave: una estrategia circular eficaz no debe simplemente añadirse a las operaciones existentes, sino diseñarse desde cero.
Crear un ecosistema circular eficaz
En el informe de PwC The Rise of Circularity (El auge de la circularidad), la firma esboza seis pasos clave para que las empresas desarrollen una estrategia de implantación de prácticas de economía circular. El marco hace hincapié en la identificación de oportunidades, el establecimiento de objetivos claros y la planificación de la transición. También subraya la importancia de la colaboración, la medición continua del progreso y la anticipación a los cambios del sector para garantizar el éxito a largo plazo de la transformación circular.
El mensaje central del informe es que la construcción de un ecosistema circular requiere un esfuerzo colectivo en lugar de acciones aisladas. Si bien los minoristas impulsan esta transformación, su éxito también depende de una estrecha colaboración con socios afines para crear valor y aplicar eficazmente esta transición. Esto, a su vez, sienta las bases para un mayor compromiso del cliente, un reto crítico que debe abordarse antes de la plena aplicación.
El compromiso está impulsado por dos factores clave: la comprensión y la formación de hábitos, siendo que uno refuerza naturalmente al otro. La concientización depende de la eficacia con que los minoristas comuniquen su compromiso con la sostenibilidad, lo que es especialmente importante para llegar a un público más amplio que el de los consumidores “ecoconscientes”. Sin embargo, la formación de hábitos plantea un reto mayor, ya que integrar la sostenibilidad en la rutina diaria de las personas puede crear fricciones.
Según un reciente estudio de McKinsey & Company, los productos con declaraciones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) experimentaron un crecimiento acumulado del 28 % entre 2017 y 2022. Además, las marcas que generaron más del 50 % de sus ventas con productos con este tipo de etiquetado experimentaron una mayor fidelidad de los clientes. Esto no solo refuerza el potencial para impulsar el cambio, sino que también pone de relieve el creciente apoyo de los consumidores a la sostenibilidad. Sin embargo, el reto reside en determinar la forma más eficaz de integrar la circularidad en toda la base de clientes. Por ello, es esencial conocer en profundidad el comportamiento de los consumidores para identificar las estrategias e implementaciones adecuadas en los distintos lugares.
Cuando una parte significativa de los clientes ya está familiarizada con una práctica como la separación de residuos, la introducción de iniciativas similares resulta mucho más sencilla. La adopción de éstas por parte de los consumidores va de la mano de la adopción más amplia de enfoques circulares en toda la industria. Del mismo modo que la economía circular transforma cada elemento de la cadena de valor para mejorar la sostenibilidad, más agentes del sector impulsarán el cambio creando ciclos virtuosos, fomentando un ecosistema cada vez más ecológico y competitivo.
Escrito por Gonzalo Solanot