La escasez de combustible reaparece en Rusia tras breve recuperación

Varias regiones rusas reintrodujeron restricciones a la venta de combustibles tras nuevas interrupciones en refinerías y una reducción de los suministros en estaciones de servicio.

La escasez de combustibles ha vuelto a afectar a distintas zonas de Rusia durante agosto, llevando a las autoridades de al menos 10 regiones a endurecer nuevamente los controles sobre la venta de carburantes ante el resurgimiento de las presiones sobre el mercado interno.

Las restricciones han sido restablecidas después de un breve período de estabilización registrado a finales de julio, según informó Reuters. Los problemas de suministro forman parte de una crisis que comenzó en mayo y se extendió a gran parte del país durante los meses de verano.

La escasez fue atribuida a interrupciones en la actividad de varias refinerías afectadas por ataques con drones, junto con un aumento estacional de la demanda de combustibles. Como respuesta, las autoridades rusas implementaron medidas para reforzar la oferta interna, incluyendo prohibiciones temporales a las exportaciones de gasolina y diésel, la flexibilización de ciertos requisitos de calidad y la importación de productos petrolíferos.

Aunque la situación mostró señales de mejora a finales de julio y algunas restricciones regionales fueron levantadas o flexibilizadas, una nueva ola de ataques contra instalaciones de refinación entre finales de julio y principios de agosto volvió a tensionar la cadena de suministro.

El Gobierno ruso indicó que el abastecimiento de combustible sigue siendo complejo en regiones como Oremburgo, Lipetsk, Tver, Krasnodar, Zabaykalsky, Primorsky, Krasnoyarsk, Oryol, Tuva y Jakasia. La situación fue analizada por funcionarios del sector energético durante una reunión gubernamental celebrada el viernes.

Los datos del mercado también reflejan un deterioro de las condiciones de suministro. Las ventas de gasolina en la Bolsa Mercantil Internacional de San Petersburgo han caído, en promedio, un 20% desde comienzos de agosto en comparación con la segunda mitad de julio, lo que evidencia que las dificultades en el mercado ruso de combustibles persisten a pesar de las medidas adoptadas por las autoridades.