La UE eliminará los biocombustibles de soja vinculados a la deforestación

La investigación de la Comisión confirma que el cultivo de soja genera altas emisiones ILUC y pérdida de biodiversidad.

La Unión Europea retirará los biocombustibles a base de soja de sus objetivos de energía renovable después de que una nueva investigación de la Comisión Europea confirmara que representan un alto riesgo de deforestación y de cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC por sus siglas en inglés). Las conclusiones, publicadas recientemente, muestran que la expansión de la soja contribuye de forma significativa a las emisiones de CO₂ y a la pérdida de biodiversidad, reforzando las preocupaciones de larga data sobre los combustibles elaborados a partir de cultivos.

La decisión sigue el precedente marcado por la UE al eliminar progresivamente los biocombustibles de palma para 2030 bajo el Acto Delegado ILUC. La soja seguirá ahora el mismo camino, después de que los reguladores concluyeran que su producción se expande con frecuencia hacia zonas con altos niveles de carbono, lo que anula los beneficios climáticos de sustituir a los combustibles fósiles.

Los grupos medioambientales acogieron positivamente las conclusiones. Cian Delaney, responsable de campaña de biocombustibles en Transport & Environment (T&E), afirmó: “Los biocombustibles de soja son dos veces más perjudiciales para el planeta que el diésel fósil. Eliminarlos gradualmente es la medida adecuada y garantiza que la soja estadounidense, argentina y brasileña no acabe en los depósitos europeos, especialmente ahora que la UE ha firmado el acuerdo comercial con el Mercosur”. También advirtió que otros cultivos, como la caña de azúcar, se mantienen justo por debajo del umbral de alto riesgo ILUC de la UE y pueden seguir contando para los objetivos de energía renovable.

La visión de MobilityPlaza

La eliminación progresiva de la soja suprime uno de los insumos más dañinos en la producción de biocombustibles de la UE, pero la demanda de energía renovable en el transporte sigue creciendo. Los biocombustibles han sido un pilar de la política europea desde hace años y, bajo RED III, los Estados miembros deben alcanzar un 29% de energías renovables en transporte para 2030 o lograr una reducción del 14,5% en la intensidad de GEI de los combustibles.

Aunque el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur avanzó en enero de 2026, aún está pendiente de examen por parte del Parlamento Europeo y de una revisión del Tribunal de Justicia de la UE, por lo que la ratificación final no está asegurada. Esto implica que cualquier cambio en las cadenas de suministro de agrocombustibles se desarrollará en un marco comercial aún en evolución. Al mismo tiempo, Brasil y Argentina, miembros del Mercosur, siguen entre los tres mayores productores de soja del mundo, lo que hace que las normas europeas sobre biocombustibles de soja tengan un impacto directo en los flujos de abastecimiento sudamericanos.

A su vez, se espera que la presión sobre otros cultivos aumente. Más de 100 millones de toneladas de caña de azúcar se destinan hoy a la producción mundial de biocombustibles, y se prevé que esta cifra aumente un 50% para 2030, impulsando nuevas expansiones agrícolas. Ya se han documentado proyectos de tala de bosques en regiones como Papúa, Indonesia, donde se están convirtiendo tierras para nuevos cultivos de caña de azúcar, lo que subraya que las preocupaciones sobre ILUC persisten incluso cuando la soja empieza a desaparecer del mix energético.