Líderes industriales europeos lanzan una alianza para escalar el hidrógeno limpio

ERA busca acelerar el despliegue, reforzar la competitividad y reducir la dependencia energética.

© Hydrogen Europe

Altos ejecutivos de la industria europea pusieron en marcha una nueva iniciativa paneuropea destinada a acelerar el despliegue del hidrógeno limpio y a reforzar la competitividad industrial y la independencia energética del continente.

La European Resilience Alliance for Clean Hydrogen & Derivatives (ERA) fue presentada oficialmente en el Parlamento Europeo en Bruselas, en un acto inaugurado por Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva. La alianza reúne a directivos de toda la cadena de valor del hidrógeno limpio con el objetivo de impulsar políticas coordinadas, herramientas de financiación y el desarrollo de mercados a nivel europeo, nacional y regional.

ERA está formada por un grupo de grandes compañías europeas, entre ellas Enagás, Fluxys, Fortum, Gasgrid Finland, Moeve, Nordion Energi, OGE, RWE, SEFE, Stegra y Thyssenkrupp, en cooperación con Hydrogen Europe. Sus miembros abarcan desde la producción de hidrógeno y las infraestructuras hasta la demanda industrial y la fabricación de equipos.

La alianza se articula en torno a dos pilares principales. Por un lado, pretende actuar como una voz unificada de la industria ante los responsables políticos para traducir los objetivos climáticos y de competitividad de Europa en proyectos financiables. Por otro, busca coordinar toda la cadena de valor, desde la producción y las infraestructuras hasta la demanda industrial y las finanzas, para identificar y resolver los cuellos de botella que están ralentizando el despliegue.

Coincidiendo con su lanzamiento, ERA publicó un informe que pone de relieve la brecha existente entre la ambición europea en materia de hidrógeno y la ejecución real de los proyectos. Según el documento, menos del 7 % de los proyectos de hidrógeno limpio anunciados han alcanzado una decisión final de inversión (FID).

El análisis señala como principales obstáculos la fragmentación regulatoria, la complejidad de las normas sobre combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), los altos costes de la electricidad, la incertidumbre en la demanda y la limitada visibilidad sobre el desarrollo de infraestructuras. El libro blanco insta a una acción coordinada en cuatro ámbitos: estimular una demanda estable mediante la aplicación coherente de la legislación de la UE, simplificar los marcos de apoyo y reducir los costes eléctricos, movilizar capital privado a través de señales de mercado más sólidas como el ETS y el CBAM, y acelerar la inversión en infraestructuras transfronterizas de hidrógeno.