Descubriendo el siguiente paso del surtidor de combustible

Un reciente informe de Dover Fueling Solutions (DFS) examina hasta qué punto ha avanzado la tecnología de gasolineras desde sus inicios hasta las nuevas estaciones de servicio actuales y la revolución de las energías alternativas.

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Desde las opciones alternativas de repostaje y las pantallas publicitarias hasta los programas de fidelización y la conectividad en el automóvil, el sector minorista del combustible ha recorrido un largo camino desde sus inicios hasta su transformación actual. Aunque cabe esperar que las tendencias actuales continúen, ¿cómo ha cambiado la experiencia del repostaje con el paso del tiempo y qué pueden decirnos estos cambios sobre la próxima evolución que se avecina?

Un reciente informe de Dover Fueling Solutions (DFS) examina hasta qué punto ha avanzado la tecnología de las estaciones de servicio desde sus inicios hasta los emplazamientos de hoy en día y la actual revolución de las energías limpias.

La historia de la estación de servicio  

Los orígenes de la gasolinera se remontan a finales del siglo XIX, cuando los automovilistas tenían que acudir a su "expendeduría" más cercana preparados con un cubo para que su farmacéutico se lo llenara. El primer surtidor de combustible no se utilizó hasta 1905, cuando el inventor estadounidense Sylvanus Bowser desarrolló un producto para trasvasar con seguridad la gasolina de un barril al depósito de un auto. Ese año marcó un hito en la historia del transporte estadounidense, con la venta de 25.000 automóviles en todo el país.

Posteriormente, se desarrollarían otros productos en función de la creciente demanda de los consumidores. El debate gira en torno a cuál es la "primera gasolinera de la historia", con varios emplazamientos apareciendo a principios del siglo XX.  Sin embargo, la mayoría coincide en que el gigante del combustible Gulf abrió la primera estación de servicio en 1913, vendiendo carburantes y otros servicios.  

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En 1930, Tokheim introdujo en el mercado el primer surtidor del sector con separador de aire. A partir de entonces, las estaciones de servicio se convirtieron en algo omnipresente en las carreteras de todo el mundo.

Su creación también aportaría beneficios económicos más amplios, con la aparición de restaurantes y talleres de reparación adyacentes para atender la demanda. En la actualidad, se calcula que hay 141.000 gasolineras en Europa y 145.000 en Estados Unidos. Italia domina el mercado europeo con 21.700, Alemania con 14.458 y Turquía con 13.011.

La evolución del surtidor 

A medida que han ido surgiendo más y más estaciones de servicio en todo el mundo, los surtidores han evolucionado hasta abarcar avances en materia de seguridad, protección, tipo de combustible, medición, pago, fidelización, marca y medios de comunicación.  

Las primeras versiones embrionarias requerían un manejo manual, que incluía el bombeo a mano o con el pie. Esto se prestaba a la presencia de asistentes que repostaran en su nombre, a diferencia de los surtidores de autoservicio del siglo XXI.

A principios del siglo XX, los surtidores de combustible experimentaron varios avances, como las esferas analógicas para medir el tiempo, los cilindros de cristal y los globos con el nombre del proveedor encima del surtidor.  

Quizá el mayor avance llegaría en 1940 con la aparición del primer surtidor automático, que utilizaba tecnología electrónica para controlar el caudal y medir el volumen, además de mostrar información como el precio y el combustible utilizado. 

En 1964, Herbert Timms desarrolló un sistema para activar los surtidores a distancia, lo que dio lugar a la creciente popularidad de los surtidores de autoservicio de marcas como Tokheim o Wayne. En 1986, se creó la primera gasolinera 24 horas, con servicios de pago en el surtidor, antes de que el pago intuitivo con smartphone llegara finalmente en 2016.

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¿Qué depara el futuro a las estaciones de servicio?

Aunque esta breve historia de los surtidores ofrece una visión general de la evolución del repostaje a lo largo del tiempo, en el futuro seguirán produciéndose grandes cambios.

Por supuesto, un acontecimiento clave será cómo la adopción generalizada de los vehículos eléctricos (VE) -y otros vehículos de energías alternativas como el hidrógeno, el gas natural licuado (GNL) o el gas natural comprimido (GNC)- reconfigurará la experiencia de repostaje del consumidor.  

Por su naturaleza, los vehículos eléctricos se prestan a tiempos de espera más largos, ya que incluso los cargadores públicos más rápidos tardan entre 20 y 40 minutos en recargarse.

Los propietarios de estaciones de servicio pueden aprovechar este aumento del tiempo de permanencia mejorando la oferta comercial y de ocio. Es probable que las tiendas de conveniencia se transformen en centros polivalentes con alimentos frescos y una experiencia de compra rápida, sencilla y digital. Esto podría incluir el pago fácil a través de aplicaciones, tiendas sin dinero en efectivo y escaneo de toda la cesta.  

Es probable que la propiedad de vehículos eléctricos impulse la demanda de un modelo de precios por suscripción en el que los conductores visiten habitualmente los mismos puntos de recarga en función de sus actividades semanales. Los propietarios de estaciones de servicio pueden aprovechar los programas de fidelización para aumentar los ingresos, y grandes empresas como Shell, BP y Total ya han puesto en marcha planes de suscripción para reforzar sus carteras de estaciones de servicio.  

Además, se espera una creciente modernización de los surtidores, que evolucionarán para crear una experiencia digital sin fisuras para el consumidor.

"Los clientes de las estaciones de servicio tienen más expectativa que nunca. Más interactividad, más opciones, más diversión experiencial. Esto supone enormes oportunidades de ingresos para los minoristas que cuentan con la tecnología necesaria para agrupar las compras en el surtidor. Mientras los clientes repostan sus vehículos, es el momento ideal para publicitar sus otros productos y servicios, ya que no está limitado a los carteles de mensajes estáticos de antaño", explica Soren Powell-Holse, Director de Estrategia y Marketing de Productos Dispensadores de DFS.

Conclusión

Si nos guiamos por la historia, podemos esperar aún más cambios en las estaciones de servicio del futuro. Debido a la proliferación de diversas tecnologías de energías limpias, es probable que veamos centros multi-energía que atiendan a diversos flujos de repostaje.  

También es de esperar que se haga hincapié en los programas de fidelización, en el pago más intuitivo y en una amplia oferta de tiendas. Los propietarios de estaciones de servicio inteligentes y con visión de futuro tomarán nota y prepararán sus estaciones de servicio para el futuro.