El futuro de los pagos digitales y el autopago: la transformación ya comenzó en América Latina
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A medida que los pagos digitales y el autoservicio cobran impulso, las estaciones de servicio latinoamericanas se están transformando en lugares más conectados, eficientes y centrados en el cliente.
Durante décadas, la experiencia de cargar combustible cambió relativamente poco. Hoy, esa realidad comienza a transformarse. La evolución de los hábitos de consumo, el crecimiento de los pagos digitales y la necesidad de operar de manera más eficiente están impulsando una nueva generación de estaciones de servicio en América Latina.
La digitalización ya no representa únicamente una ventaja competitiva, sino que se perfila como un componente esencial para la evolución del sector. En este escenario, tecnologías como el pago directo en el dispensador (Pay-at-Pump) y los modelos de autoservicio están redefiniendo la relación entre las estaciones de servicio y sus clientes, al ofrecer procesos más ágiles, seguros y adaptados a las nuevas expectativas de los consumidores.
Para Gilbarco Veeder-Root, líder global en soluciones para la gestión y automatización de combustible en estaciones de servicio, flotas e infraestructura de carga eléctrica para empresas, esta transformación representa el siguiente paso en la evolución de una industria que avanza hacia operaciones cada vez más conectadas, automatizadas y orientadas a mejorar la experiencia del usuario.
Los consumidores exigen rapidez, autonomía y experiencias digitales
Los hábitos de consumo están modificando la manera en que las personas interactúan con prácticamente todos los servicios. La inmediatez y la posibilidad de realizar transacciones mediante dispositivos móviles o sin contacto, tienen cada vez mayor peso en la experiencia del consumidor.
De acuerdo con el reporte “Estado de la Industria en 2025” de la National Association for Convenience Stores (NACS), los pagos en efectivo en las estaciones de servicio en el mercado estadounidense van a la baja, representando el 17.4% del valor total de las ventas realizadas. En contraste, el uso de tarjetas y de transferencias electrónicas aumentó, representando el 82.1%.
Aunque la adopción del pago directo en el dispensador avanza a diferentes velocidades en cada país de América Latina, la región ya cuenta con experiencias que demuestran la viabilidad de esta tecnología y anticipan una transformación más amplia de las estaciones de servicio.
De la innovación al estándar: así evolucionó el pago directo en bomba
La historia del Pay-at-Pump comenzó hace más de cinco décadas en Estados Unidos. El primer sistema de pago directamente en el surtidor fue desarrollado en 1973 en una estación de servicio de Texas. Para 2002, esta tecnología ya estaba presente en cerca del 80% de las estaciones, hasta convertirse en una característica habitual del mercado estadounidense.
América Latina comenzó posteriormente su propio proceso de transformación. Argentina, por ejemplo, dio un paso relevante en 2025 con la incorporación de sistemas de pago directamente en el surtidor mediante tarjetas bancarias, pagos sin contacto y dispositivos móviles.
México también comienza a avanzar en la implementación de terminales de pago integradas directamente en los dispensadores, mientras que la evolución en mercados como Colombia, Perú y Chile genera condiciones para una transformación progresiva.
Más que una tendencia concentrada en un solo país, se trata de una evolución regional: América Latina está construyendo, a diferentes velocidades y de acuerdo con las características regulatorias y operativas de cada mercado, una nueva generación de estaciones de servicio.
Gilbarco Veeder-Root: tecnología para transformar la estación de servicio
La transformación digital de una estación de servicio requiere mucho más que incorporar nuevas formas de pago. Implica conectar infraestructura tecnológica, sistemas financieros, plataformas de control operativo y soluciones capaces de ofrecer una experiencia segura para el consumidor y el operador.
Con más de 150 años de historia e innovación, Gilbarco Veeder-Root ha acompañado la evolución de la industria energética desde distintas etapas de su transformación. Actualmente, su experiencia en soluciones de pago, automatización, administración de combustible y gestión inteligente le permite impulsar la modernización de las estaciones de servicio latinoamericanas bajo una visión integral.
Asimismo, Gilbarco Veeder-Root sabe que la seguridad es un componente fundamental. Al realizar el pago directamente en el dispensador, el usuario puede mantener el control de su tarjeta o dispositivo móvil durante la transacción, reduciendo la manipulación de los medios de pago y contribuyendo a fortalecer la confianza en la experiencia.
La próxima estación de servicio será más digital, conectada y autónoma
La evolución del sector ya está en marcha, aunque el ritmo es diferente en cada país de la región. Las regulaciones, los hábitos de pago y los modelos operativos varían entre mercados, pero la dirección de la transformación es común: lograr que el abastecimiento deje de ser una transacción aislada y se convierta en una experiencia integrada y conectada.
Para los operadores, esto implica pensar la modernización de sus estaciones no solo desde la infraestructura que necesitan hoy, sino desde su capacidad para adaptarse a las tecnologías, métodos de pago y expectativas que marcarán los próximos años.
Entre las tendencias que actualmente están transformando la industria están: los bots en WhatsApp, que permiten facturar de forma automática las compras de los usuarios; los códigos QR; CoDi; tecnología NFC; billeteras e incluso escaneo facial para los pagos digitales y sin contacto. Como resultado, el usuario obtiene rapidez, comodidad y seguridad, una experiencia que aumenta su fidelización, su frecuencia de visita y, en general, el valor de ticket promedio.
Y si hablamos de los dueños de las estaciones de servicio, la tecnología también es un aliado fundamental. El uso de la Inteligencia Artificial y el Big Data pueden, por ejemplo, identificar la matrícula del vehículo para crear un perfil de cliente y sugerirle opciones de acuerdo con sus hábitos de abastecimiento, monitorear y detectar cualquier incidente e incluso, incorporar brazos mecánicos que carguen el combustible del automóvil sin ayuda humana.
Porque el futuro de las estaciones de servicio no dependerá únicamente de cómo se abastecen los usuarios, sino de qué tan inteligente, segura y conectada puede ser la experiencia. El combustible seguirá siendo importante, pero ya no será necesariamente el único motivo para visitar una estación.
Por eso, hablar de la estación de servicio del futuro no significa hablar únicamente de inteligencia artificial, automatización o vehículos eléctricos. Significa hablar de adaptación, de entender que el consumidor cambió, que la movilidad está cambiando y que la energía también lo está haciendo. Las estaciones que sepan combinar tecnología, seguridad, eficiencia, sostenibilidad y experiencia, tendrán la oportunidad de convertirse en algo mucho más grande: verdaderos centros de movilidad y servicios.
El reto no es adivinar cómo será la estación dentro de diez o veinte años, sino comenzar a construirla desde ahora, porque la transformación de la industria ya está en marcha y para Gilbarco Veeder-Root, esa transformación ya comenzó.