¿Ha llegado la era de los pagos en el auto?
Tras años de desarrollo y fracasos iniciales, los pagos desde el automóvil están ganando terreno. Fabricantes como BMW y Mercedes están ampliando los límites de los vehículos conectados, convirtiendo los coches en centros digitales seguros para realizar pagos sin problemas. ¿Podría ser este el momento en el que los pagos en el auto se conviertan en algo habitual?
En los últimos años, los sistemas de pago en el auto han surgido como una innovación clave en la industria, impulsados por el auge de los vehículos conectados y los avances en tecnología digital. Estos sistemas permiten a los conductores pagar servicios como combustible, aparcamiento, autolavado, peajes e incluso comida. La creciente integración de tecnologías de pago digitales como la NFC, la autenticación biométrica y los marcos de tokenización basados en la nube han hecho posible esta experiencia sin fisuras. Los principales fabricantes de automóviles, proveedores de servicios de pago, empresas de tecnología y minoristas están trabajando juntos para hacer de esto una realidad generalizada, respondiendo a la necesidad de comodidad en el mundo digital actual.
Los pagos desde el vehículo no son algo nuevo, pero los primeros intentos no siempre tuvieron éxito. Los primeros intentos, como el Marketplace de GM, pretendían integrar el comercio en el automóvil, pero no consiguieron atraer a un número significativo de consumidores debido a las limitaciones tecnológicas y a la falta de adopción generalizada. En aquel momento, problemas como la escasa precisión del GPS, una conectividad poco fiable y una experiencia de usuario fragmentada hacían que estas soluciones fueran torpes.
Una tecnología mejor y un ecosistema más sólido en el que participan todas las partes están impulsando una experiencia de usuario más cohesionada, que permite una integración perfecta entre regiones y servicios, razón por la cual empresas como BMW, Citroën y Mercedes-Benz están cosechando éxitos donde antes fracasaron.
A principios de este mes, BWM lanzó una solución de pago en el automóvil que permite a más de 500.000 conductores en Alemania pagar el combustible y el estacionamiento a través del sistema de infoentretenimiento del vehículo. Este servicio funciona con varias de las principales marcas de combustible, como Aral, Esso y HEM, y forma parte de una iniciativa más amplia de BMW para extender esta tecnología por toda Europa. Los conductores del BMW iX5 pronto podrán pagar el hidrógeno en las estaciones de H2 MOBILITY Deutschland a través del nuevo sistema.
Su competidor alemán, y mundial, Mercedes-Benz fue el primer fabricante de automóviles del mundo en utilizar la tecnología de autenticación delegada y Cloud Token Framework de Visa para permitir el pago seguro nativo en el automóvil, lanzando Mercedes Pay+. Ese mismo año, el fabricante firmó otra alianza con MasterCard para ampliar el alcance de su servicio a más de 3.600 estaciones de servicio en Alemania. Para 2026, Mercedes-Benz espera más de 4.700 millones de transacciones de pago en el automóvil en todo el mundo.
Richard Campion, Director de Flotas y Movilidad de Visa Europa, ve el vehículo como otro factor de forma, igual que el teléfono o un reloj. La credencial de pago adecuada en el vehículo abre varios casos de uso.
"Creo que esto aumentará significativamente en los próximos años. Muchos fabricantes de vehículos han anunciado la integración de los pagos en los vehículos. Los aparcamientos y los peajes son fundamentales, y el repostaje es un caso de uso potente: poder identificar en qué surtidor se está y desbloquearlo mientras se permanece en el vehículo es significativo. Además, la revisión y el mantenimiento de los vehículos son otras áreas que podrían beneficiarse", explica.
Estos avances se producen en un momento en el que el sector de la automoción avanza cada vez más hacia experiencias digitales sin fisuras. El auge de la conducción autónoma, la electrificación de los vehículos y el IoT están empujando a los fabricantes de automóviles a replantearse el automóvil como un centro digital, y los pagos en el auto se están convirtiendo en un componente clave de esta transformación.
En marzo de este año, la empresa energética española Repsol siguió su ejemplo e introdujo el pago desde el auto en 100 estaciones de servicio de Portugal, en colaboración con ryd, una empresa de software especializada en soluciones para coches conectados. ryd ha ido ampliando su red por toda Europa, asociándose con marcas como EG Group, Aral y WashTec, aumentando significativamente su presencia en el mercado del pago desde el auto.
Una empresa a la vanguardia de esta transformación es Sheeva.AI, que recientemente se asoció con Citroën para lanzar capacidades de pago en el automóvil en la India. Gracias a la tecnología de Sheeva, los conductores de Citroën ya pueden pagar el combustible en más de 32.000 estaciones de servicio de todo el país. Este servicio, disponible a través de la aplicación MyCitroën Connect, aprovecha la tecnología patentada de localización de alta precisión de Sheeva para identificar la ubicación del conductor en relación con una estación de servicio, asegurando que los pagos sean precisos y eficientes.
Evgeny Klochikhin, CEO y fundador de Sheeva.AI, decidió desarrollar el producto tras una mala experiencia pagando el aparcamiento mientras su mujer embarazada esperaba. "¿Por qué no puede mi auto pagar por mí si sabe dónde estoy?", se preguntó. Hoy cree que los mayores retos para el pago desde el vehículo son la adopción por parte del consumidor y el ritmo del mercado.
"El verdadero reto es la inercia del mercado, sobre todo con los fabricantes de equipos originales. Venden autos a través de concesionarios y no tienen una relación directa con los consumidores, salvo en el caso de marcas premium como Mercedes y BMW. Conseguir que se sumen a impulsar este nuevo mercado es probablemente el mayor obstáculo", afirma Klochikhin.
A medida que los sistemas de pago en el automóvil siguen evolucionando, su potencial parece inmenso. En el futuro, estos sistemas podrían integrarse con dispositivos domésticos inteligentes, lo que permitiría a los conductores pagar una amplia gama de servicios, desde el mantenimiento del vehículo hasta suscripciones de entretenimiento. Según un estudio de Worldline y Orange, se prevé que el mercado mundial de estas transacciones, que en 2022 rondaba los $1.120 millones, crezca hasta superar los $6.000 millones en 2030. Sin embargo, la adopción generalizada dependerá de la resolución de los retos en torno a la normalización, la interoperabilidad y la seguridad, así como de la demostración del valor de la tecnología tanto para los consumidores como para los fabricantes de automóviles.